Pasta prosciutto e melone
El antipasto más clásico del verano italiano convertido en una ensalada de pasta
Si “prosciutto e melone” fuera una pasta, sería esta.
Es un clásico del verano italiano, normalmente como entrante: jamón curado con melón bien maduro, sin más. Aquí lo convierto en plato único, mezclado con pasta, rúcula, cebolla roja y queso fresco, todo aliñado con vinagre balsámico. Misma combinación de sabores de siempre, pero con más textura y mucho más jugo.
El jamón, además, va crujiente: unos chips de prosciutto que le dan ese punto salado y crocante que contrasta con la dulzura del melón.
Ingredientes (para 2–3)
200 g de pasta corta (mezze maniche)
1/2 melón cantalupe
6 lonchas de jamón serrano
Un puñado de rúcula
1/3 de cebolla roja
Queso estilo feta
Aceite de oliva virgen extra
Vinagre balsámico
Sal y pimienta
Cómo se hace
Haz los chips de jamón. Coloca las lonchas de jamón serrano en una sartén hasta que queden crujientes, como si fueran bacon. Deja enfriar sobre papel absorbente y rompe en trozos con las manos.
Prepara el resto. Corta el melón en dados pequeños o en esferas si tienes un sacabolas. Lamina la cebolla roja muy fina (si quieres que pierda fuerza, déjala 10 minutos en agua fría con un poco de vinagre). Desmenuza el queso feta.
Cuece la pasta en agua bien salada hasta que esté al dente. Escúrrela y enfríala en un bol con agua y hielo para bloquear la cocción. Así queda firme, suelta y no se pasa.
Haz el aliño. Mezcla aceite de oliva virgen extra con vinagre balsámico, sal y pimienta al gusto.
Monta la ensalada. En un bol grande, junta la pasta, el melón, la cebolla, la rúcula y el queso feta. Añade el aliño y mezcla bien. Termina con los chips de jamón por encima, justo antes de servir para que no pierdan el crujiente.




